Suscríbete para estar informado

¡Gracias por suscribirte!

4 signos del exceso de trabajo

Las personas caen en el exceso de trabajo por diferentes razones, entre las más habituales podemos encontrar la falta de ingresos, huir de otros aspectos de la vida que generan dificultades o bien por una pasión hacia la actividad laboral que se desarrolla.


Cada vez, se hace más visible la realidad que el exceso de trabajo no conlleva necesariamente a un aumento de productividad y en consecuencia puede perjudicar la eficiencia y calidad de vida si no se hace de la forma más adecuada a tus necesidades.

El exceso de trabajo, como cualquier clase de exceso, genera consecuencias en la salud física y mental de quien se excede, pudiendo encontrarse con el paso del tiempo una sensación de falta de sentido frente a la vida.


Destacar, que si bien es cierto, en ocasiones las demandas laborales superan en tiempo o dificultad a las tareas que habitualmente se desarrollan, dejar ver que son etapas que bien suelen estar delimitadas en el tiempo y posteriormente todo vuelve a la rutina habitual. Cuando esto no es así, si no que el nivel de exigencia es prolongado en el tiempo, nos encontramos que algunas de las consecuencias que desarrollan las personas que se exceden en el desempeño de su actividad laboral llevado a un extremo son, entre otras:

  • Alteración en el estado anímico: estas personas son propensas a desarrollar síntomas como irritabilidad, apatía y gran desmotivación, que ante la falta de descanso, la soledad y el agotamiento mental y físico se hacen presentes. Cuando el trabajo ocupa la mayor parte de tu tiempo, dejas de lado otras actividades que realmente te producen placer, por ello es importante conseguir un equilibro entre el trabajo, las actividades que te producen bienestar emocional y el tiempo de descanso.


  • Alteraciones en la esfera del sueño: la falta de sueño incrementa las dificultades emocionales y físicas que genera el exceso de trabajo y por consecuencia incrementa los riesgos de desarrollar enfermedades de origen psicosomático. En este aspecto, es fundamental aprender a diferenciar entre la vida personal y el trabajo, para eliminar la presencia de pensamientos intrusivos que generen malestar y por lo tanto dificultad para conciliar el sueño.


  • Dolores musculares: en función del tipo de trabajo que se desarrolle, unos requerirán de mayor actividad física que otros. En el caso de las personas que pasan gran parte de su horario laboral con actividad física, pueden verse dañadas las articulaciones y cartílagos con el paso de los años, sin embargo, aquellas personas que la mayor parte del tiempo la realizan sentados, desarrollaran dolores de cervicales debido a la postura, por ello es importante adquirir medidas de higiene postural.


  • Problemas digestivos: el tipo de alimentación que cada persona tiene en su vida, sea en el entorno laboral o en su hogar, influye directamente sobre el rendimiento intelectual pero también en el sistema digestivo. Es frecuente, que sujetos que habitualmente comen en su puesto de trabajo, por las necesidades del mismo, no lleven un hábito alimentario sano, lo que unido a un estado de estrés perjudica la salud y puede incluso ser la causa de algunas enfermedades, afectando sobre todo al aparato digestivo.


Si cada persona procuramos cuidar nuestras condiciones laborales y su limitación en el tiempo, la calidad de vida de cada persona se verá reflejada directamente al tener tiempo para disfrutar de la vida personal, familiar, amistades, tener hábitos alimentarios sanos, y al fin poder dedicarse de la misma manera que al ámbito laboral, a otras esferas de la vida.


Hay que tener concienciar de la importancia de cuidar nuestra salud mental y física.


16 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo