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Descubre la actitud para triunfar

Resolver un problema, por pequeño que sea, en ocasiones se convierte en la mayor de las dificultades, debido a la actitud con la que nos enfrentamos a ese problema. Las personas, desarrollamos de manera inconsciente una serie de conductas enfocadas a resolver ciertas situaciones que nos recuerdan a experiencias vividas previamente, por lo que ponemos en marcha ese conjunto de conductas, sin pararnos a pensar si han sido efectivas o no y si la estrategia empleada ha derivado a tener consecuencias más o menos deseables.


En este aspecto, cuando ante un determinado problema, mostramos una actitud negativa, es la actitud la que nos va a impedir avanzar y lograr la solución más beneficiosa. La actitud o la disposición mental que la persona tenga, va a ser la que le empuje a repetir estrategias pasadas exitosas siéndole útil en el momento presente y llegar a soluciones eficaces.


Podemos encontrar gran cantidad de actitudes en el ser humano, pero nos vamos a centrar en las dos más relevantes y que podéis aplicar a vuestro entorno laboral, observando de primera mano, los efectos de una y otra.


Por un lado, tenemos la Actitud Mental Flexible, ¿qué significa? Pues bien, tener una actitud mental flexible, conlleva efectos positivos puesto que puedes descubrir nuevas ideas, pensamientos o enfoques a la hora de tomar decisiones y ser capaz de valorar otras alternativas, que en un inicio no contemplabas.


Por el contrario nos encontramos con otro tipo de actitud mental, conocida como la Fijación Funcional, es aquella actitud que nos impide pensar en soluciones alternativas a los problemas puesto que existe un sesgo cognitivo que implica que el uso de un determinado objeto o acción ha de ser de la manera normal o esperada conocida hasta el momento. Este tipo de actitud, no es algo negativo en sí misma, pero sí resulta limitante al no contemplar otras opciones de resolución de conflictos.


Una u otra actitud, va a afectar de manera directa en la capacidad de resolver problemas, por ello, os voy a dejar unas pautas a seguir para que la actitud no sea uno de los inconvenientes que se planteen en tu jornada laboral:

  • Afrontamiento activo: tener una actitud constructiva ante un conflicto pasa por valorar posibles estrategias de afrontamiento y posteriormente ponerlas en funcionamiento cuando la situación lo requiera.

  • Actitud proactiva: decidir tener una actitud proactiva, conllevara saber actuar de la manera correcta cuando sea el momento y asumir la responsabilidad.

  • Plan de acción: crear un plan marcado con objetivos, te liberara de carga mental y emocional, visualizando en qué fase del plan te encuentras y pudiendo concentrar toda la atención en esa fase.


Recuerda que las personas con una actitud mental flexible, son creativas, son proactivas, desean encontrar soluciones a los problemas y anticiparse a ellos, y eso implica una gran capacidad de adaptación y flexibilidad. Desde una postura rígida, difícilmente alcanzarás soluciones nuevas.

¿Y tú? ¿Tienes todas estas cualidades, o al menos algunas de ellas? 


Apúntate que el momento de cambiar tu actitud es ahora, cambiando tu mentalidad, lograras un crecimiento personal, emocional y empresarial.


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